Las clínicas veterinarias tienen necesidades de iluminación quirúrgica muy específicas que difieren de los quirófanos humanos. Aquí te explicamos las claves para elegir correctamente.
En veterinaria los pacientes varían enormemente en tamaño: desde un hámster hasta un caballo. Esto implica que la distancia de trabajo y el campo quirúrgico cambian drásticamente entre procedimientos.
Para pequeños animales: 40,000–80,000 lux. Para animales grandes y cirugías profundas: 80,000–120,000 lux. Un solo satélite suele ser suficiente, pero las clínicas con alto volumen quirúrgico se benefician de doble satélite.
Muchas clínicas veterinarias usan una misma sala para múltiples propósitos. Las lámparas de pedestal con batería son ideales porque pueden moverse según el paciente y no requieren instalación fija. Además, la batería garantiza continuidad durante apagones, algo crítico en zonas rurales.
Una lámpara de pedestal con batería de 40,000–80,000 lux, temperatura de color ajustable y brazo articulado de largo alcance es la configuración más versátil para clínicas veterinarias. Si tienes un quirófano dedicado, considera una de techo de 1 satélite.
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